Hermoso día, parece que el invierno me va dejando en paz , es que odio el frío, no me gusta, prefiero aquel sol tibio de la primavera. Acabo de salir de su casa y de su cama, pero ya no es lo mismo amanecer en ella. Anoche fue bueno, una buena charla, nos reímos mucho, le conté mi vida después de tres semanas sin verlo y mucha agua bajo el puente había corrido… ¡qué mes oye!...entre mi cumpleaños, mi nueva condición de cesante y mi desorden económico lo único que quiero es un poco de seguridad en algo y este maldito que cada vez que lo veo me deja con la extraña sensación de lo que pudo ser y no fue.
A Carlos lo conocí el año pasado, ya no recuerdo cuándo. En una de esas noches de soledad en las que el chat es la única compañía, un alguien en un lugar no sé dónde, me habló por su ventana… ¿le habrá interesado mi descripción?, supongo que decía lo que casi siempre pongo, algo así como… flako, mod, stgo., no lokas porfa… no sé si será buena descripción, pero es lo que me sale, un buen Nick puede asegurarte una noche de diversión o una noche aburrida mirando el techo,( a juzgar por mi condición actual creo que tendré que cambiarlo). La cosa es que fue una conversación entretenida y después lo típico…
-hablamos por Messenger?,
-ok, dame tu dirección.
Pero esa dirección de correo ya aparecía en mis contactos…………
Y ahí estaba, una hermosa sonrisa me dio la bienvenida por cam. Él también estaba en un cyber al igual que yo, quizás buscando lo mismo que yo y no hablo de lo primero que uno busca en esa clase de lugares. La cosa fue así, buena conversación, mensajes y palabras en código, hasta la selva salió al juego cuando empezamos a hablar de las “culebras”, hasta que una jugada maestra mía, y después de mucho intentar, logró que desde el otro lado este simpático hombre me mostrara sus “partes”, yo no podía hacer lo mismo, tuve la mala suerte de quedar en una cabina con ventana a la calle. Soy un hombre decente a pesar de todo y no estaba dispuesto a un escándalo público.
Quedamos de vernos algún día, su sonrisa y simpatía eran bastante buenas para ser verdad. Y ahí quedamos cada uno con el número de celular del otro.
-¿has cuidado tu culebra?
-jajajaja
-que tonto!,jeje
-oye, he pensado en los mensajes y me gustaría conocerte
-juntémonos hoy, te parece?
-ok
-ven a mi casa y salimos por ahí.
Después de una semana de mensajes al celular esta hermosa sonrisa, este hombre que aparenta mucho menos edad de la que realmente tiene, 7 años mayor que yo, estaba en mi casa. Tomamos algo y salimos…Iluminatti, ese extraño pero adictivo rincón santiaguino cobijó nuestros primeros pasos y desde el momento en que la música estaba increíble, el ambiente sensualoide y mis brazos agarraban su cintura y lo atraía hacia mí, nuestros primeros besos. Me había hecho querer, Carlos quiso besarme en casa pero no lo permití. Otra jugada maestra, hacerse un poquito el difícil para obtener mayor atención, además quería ser yo quien diera el primer paso y lo sorprendiera con mis besos. No lo niego, desde que estábamos en casa quería besarlo.
Esa noche conocí su cuerpo, pequeño rollo incluído que tanta lata le da. Dormimos desnudos pero no pasó a mayores. El baile, unos pocos tragos y la hora se encargaron de mandarnos muertos a la cama. Desperté con un beso y las manos de ese hombre buscando mi placer.
Nuestro segundo encuentro fue intenso pero lleno de ternura, en su casa. Y así repetíamos esas conversaciones, esa maldita película que se supone siempre nos juntábamos a ver pero nunca pasábamos de la media hora y que no recuerdo ni siquiera el nombre,… esa posición que tanto me gusta. Pero desde una noche ya no pasó mucho, pasamos de dormir desnudos a usar ropa interior, de dormir abrazados a preocuparnos de estar cómodos, de hacer el amor a hacernos cariño. Qué pena sentí la primera noche que se fue a su casa y no nos quedamos juntos después de salir.
Todavía no sé qué pasó, sigo siendo un cobarde, quizás eso o el sentirse un secreto fue lo que alejó su cuerpo del mío. Quizás hay otro que mueve sus neuronas más que yo, no he preguntado ni me ha dicho nada. Pero anoche busqué sin respuesta sus besos, me ayudé del trago aquel para decirle que me gusta y que no espere que no me pasen cosas con él, pero no me salió como lo había pensado e intentado decir varias veces antes, no le dije que me siento bien con él, que lo quiero un poco más que como amigo, que me hubiese gustado ser algo más que eso, que podría fácilmente acostumbrarme a sus mañas y a sus dolores. Sí, lamentablemente soy un maldito cobarde.
Quédate acá me dijo, está muy helado afuera y es tarde; pero pórtate bien, me advirtió. Quise abrazarlo para dormir pero ya había recibido la advertencia.
Desperté junto a él en su cama, pero ya no con él…
Quizás escribir ésto es una manera que tengo de entender que definitivamente sólo lo tendré como un muy buen amigo. Te conozco hace meses y podís confiar en mí pa´lo que sea, me dijo ayer. Lo que él no sabe es que yo lo conocía de antes, hablé con él antes, me había invitado a su casa antes, tenía su teléfono antes y tontamente hace más de un año, cuando fue la primera vez que ví esa sonrisa por cámara, no tuve las agallas de conocerlo.
video

No hay comentarios:
Publicar un comentario